Shawarma Willy

Habían pasado ya muchos meses entre una cosa y otra, cuando finalmente se supo que de leyes marciales propiamente ecuatorianas solo había una. El resto había sido traído por la Iglesia Católica, que había conseguido una buena cantidad de leyes marciales internacionales. Cual fuera la propia? Willy Valverde la conocía: “Está prohíbido jugar con machetes en lugares concurridos.” Ahí se acababa todo. Hacía falta un juez marcial para aplicar la ley, según las leyes internacionales. y no había ninguno. Según esa misma ley, empero, ‘es juez el depositario de la ley, en la ley que le incumbe’ y Willy Valverde se convirtió de ese modo en el primer atisbo de juez marcial ecuatoriano. Algunos dicen que fue en una de sus intervenciones justicieras que se dañó un ojo. Otros, que le viene de largo. En cualquier caso, no es fácil el cargo de auxiliar de juez marcial.

Para poder hacerse cargo de una ley marcial, debía empero conocer otra en otro dominio: una ley comercial que casi se le olvida. ‘Un empleado, para serlo, precisa de una constante supervisión presente, pues en otro caso es socio.’ Poco importa. Su presencia permitió concebir la posibilidad inaudita de nacionalizar jueces marciales (en su mayoría japoneses, en lo que concierne las élites), que debieran aplicar una ley marcial nacional con la debida autorización, y luego encontrar al depositario de la ley, para poder hacer valer todos sus juicios y enseñanzas, de tal manera a facilitar la tarea por distribución nacional. “No, si es que es sencillo … Si no le haces caso al juez, te fusilan.” Con dos vueltas de retraso para los machetes, “porque los tipos van como medio halucinados al ejercicio.”

Referencia de orden para los tribunales marciales ecuatorianos, la experiencia compartida entre Valverde y ‘el juez que se atreviese a no cortarle la lengua al de los machetes’, sirve de principio de lectura para las leyes marciales retenidas por el Ecuador.

El sigue vendiendo shawarma, oficio que aprendió de los libaneses hace años y que le deja buen salario, pues suele vender dos raciones completas al día.

Propietario máquina: Ricardo Bodero

Cortador de Shawarma: Willy Valverde

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La taberna del surfista Bar Restauran

Como antes. La futura zona portuaria ya se prepara para recibir a sus visitantes, a la antigua: retahilas de pequeños bares y restaurantes sirviendo comida y bebida hasta altas horas de la noche. Y alguna guitarra, y el silencio del mar. Como se resolvió lo de los puertos mercante – “Hasta que no sepamos lo que es una mercancía, aqui no hay puerto mercante que valga” – solo queda lo del puerto soberano que recibe pequeños barcos finos y distinguidos transportando especias, sedas y otros inusitados lujos que la zona franca ofrece a precios asequibles. Como casi todo el resto …

Unos cuantos ya se han alineado sobre esa posibilidad, y se han dibujado el pasado dentro de un pretencioso plan de la autoridad militar internacional, pretendiendo poder ofrecer a los capitanes de barco algo más que una hamaca o un catre. Jose Luis Tarabata Cuascota, antiguo marinero, aprendió el oficio de cocinero trabajando en diversos lugares del Montañita emergente. Sirve desayunos, almuerzos y meriendas a 3 USD más o menos, y ofrece hamburguesas, todo tipo de mariscos, pastas, pescado, carne y pollo. Prefiere su propia Milanesa, obviamente.

José Luis Tarabata Cuacota

Célula: 131058387 – 5

Comedor Nina

Tenían un campo de cultivo de fruta con su padre. Entre las que no se encontraba el coco porque no lo cultivaba nadie, sino que se caía de los árboles, según la autoridad eclesiástica. Consiguientemente no se autorizaba su comercialización. Peor. El coco en cuestión no tenía nombre. Fue Sixto quien lo bautizó coco de Manila, un coco local con la carne más blanda que lo habitual y que hoy en día traen en camiones que los venden en las calles.

Sixto se fue a recorrer mundo aunque nunca salió de sus fronteras y volvió hace unos anos, cuando Montanita empezaba a pegar fuerte. Compuso la antigua casa familiar y dispuso de lo necesario para un comedor. Desayunos, platos locales, carnes, pescado y pollos. Y algún marisco. Cuando está de humor. “A mi no me interesa ganar dinero. Lo que quiero es que el día pase apaciblemente.”

Sus platos a la carta se venden entre los 3 y 5 USD.