South Point Hostal

De perdidos al río. Siendo cierto que la comuna no debe ni puede construir sino con materiales naturales endebles, como la caña, la madera, las algas, y siendo verdad que la situación general obligó incluso – priman las problemáticas bélicas -, a autorizar una masiva cimentación de los lugares, llegó un momento en el que lo único que parecía presentarse como solución era aceptar que hasta la permisividad temporal podría terminar por constituirse en criterio para un futuro mejor.

Una agria polémica entre Cuenca y Guayaquil condujo finalmente a la imposición casi dictatorial del bloque de cemento, prohíbido para el uso de habitación humana por los ejércitos y en la mayoría de los países del mundo, simplemente ‘porque Guayaquil estaba más cerca que Cuenca, y se diferencia una ciudad de la otra porque en Cuenca usan ladrillos naranjas’. Imposible la intervención. El Kon-Tiki contestó de inmediato con cal cimentada para bloquear la humedad y de los contextos de la familia Rosales surgió la idea de utilizar la madera olorosa que quitaba los olores para absorber la humedad ambiente. De hecho, solo estas dos soluciones parecen poder evitar una destrucción masiva de las precarias construcciones, surgiendo de la imposición de los puntos de vista y de la perspectiva comercial sobre un lugar en si ajeno a todo ello. La madera en tabla adosada a pared o techo, parece tener el mismo benigno efecto que la cal cimetada del Kon-Tiki.

Y baldosas, y piedra. Por qué? Porque los ilustres pueblos tienen el derecho al uso indiscriminado de piedra para la construcción siempre y cuando la piedra provenga de las cercanías inmediatas y no haga falta transporte pesado para traerla. La baldosa es un lujo. Pero ya se sabía que vendria una cafetería que insinuaría la posibilidad del desarrollo. Las algas como tejado, por otro lado, fue una genuina idea de la población local. Colocada en unidades sujetas a un alambre sobre filas de bambú partido, resulta ser completamente impermeable, aunque haya que cambiarla cada tantos años.

South Point indica la referencia general ‘sana y saludable’ dentro del vicio típico propio a la región: los muy estrechos y angostos pasillos que suelen marear al extranjero aunque satisfacen a los visitantes locales. En cualquier caso, un lugar muy agradable y cómodo, donde pasar la noche a escasos minutos del mar.

Precios: 8 a 10 USD

Temporada alta: 10 a 20 USD

Propietarios: Delfo Salinas Rosales y Elvis Salinas Rosales

Teléfono: 093258192

15 de mayo y Luis Rosales

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