Archivos secretos

Al final, todo se reduce a un factor simple. O más o menos simple. Una cosa es el cómo llegas a un lugar, y otra lo que terminas por concluir una vez que pones un poco de orden en un amasijo de información, tras proceder a las verificaciones pertinentes.

El factor simple terminó por ser que la iglesia católica tenía un edificio en un lugar estratégico militar, según las definiciones, y habían aprovechado el hecho para apropiarse de unos terrenos adyacentes, según prescribe esta ley. La cuestión estaba en que nadie ni nada les había reconocido el punto estratégico militar salvo su propia perspicacia y que, por otro lado, está prohíbida la aplicación, cuando no el conocimiento, de leyes militares. Problemático sería el que dentro de los terrenos en cuestión se encontraba una población, que según ellos, tenían el derecho de reducir a trabajo servil, según un privilegio acordado a la iglesia católica a mediados del siglo XIX, otorgado ‘por convenientemente encubrir un asunto de incesto entre un juez y una familiar’. Según ellos, y juicio posterior, ‘debían ser reducidos a trabajo servil o, en otras palabras, a esclavitud, todos aquellos que no pagasen arriendo a los dueños, morasen o no en los lugares’. Se terminaría por descubrir que la Iglesia Católica había autorizado la residencia en la zona a los clérigos o monjes, en vistas a ‘establecer un criterio claro permitiendo hacer la diferencia entre una mujer honorable y otra que no lo fuese’, para lo que habían recibido una instrucción única, a saber ‘que había que catarlas’. El término chocando contra general incomprensión, se habían traído a los lugares un sinfín de libros y archivos y tomos antiguos, permitiendo eventualmente dar luz sobre la cuestión.

Los lugareños debían consiguientemente trabajar gratuitamente desde el alba hasta el anochecer, y abastacerse por sus propios medios en el tiempo libre que les quedase para alimentarse o vestirse.

Las protestas proviniendo de aldeas próximas conllevan finalmente el desarrollo de una estrategia consistiendo en ‘adoptar’ a los lugareños, ‘ya que el hijo del hombre libre, no puede ser reducido a trabajo servil’, propuesta de los llamados Montubios que recibió respaldo oficial a través de una persona con conocimiento en leyes civiles y militares.

Así se liberaron todos, progresivamente. Los monjes insistiendo en la necesidad de que ‘los vagos y holgazanes, gentes sin educación, sucios y malvestidos’ continuasen a servir en los campos colindantes, conllevó la formación de un cortejo formal, compuesto de gentes de Montubio y los habitantes de pueblos vecinos, con mucho documento y libro de leyes en la mano, para obligar al respeto de los acuerdos y de las leyes. Antes de que llegasen, sin embargo, habían huído los eclesiásticos, de tal suerte a que se repartieron, como es ley, los bienes que se encontraron en lugares, en su mayoría, libros antiguos y documentos.

Se supo de ese modo, que habían los monjes autorizado no solo el uso de los campos para fines militares durante la segunda guerra mundial, campo japonés que tenía una misión encargada por una potencia extranjera (Rusia), mediando un pago descomunal, debido ‘a la posibilidad de utilizar como alimento a alguno de los habitantes de los lugares, ya que no tenían alma, según veredicto propio, y servían para el consumo humano.’ Sino que la misión en cuestión consistía en ‘fabricar clonos’, para lo que incluso se había llamado a una supervisión internacional, inglesa, en la persona de Peter R., asesor.

La guerra terminó y los soldados se fueron, quedando de su presencia solamente un bunquer precario a distancia media entre la población y la residencia eclesiástica. Se apuntó que ‘el uso de frecuencias para animar a los clonos, que mostraban un estado vegetativo y desprovisto de ánimo’, había conducido ‘a la realización de una serie de crímenes tan horripilantes, que más de un observador perdió la cabeza simplemente de verlo.’ Como el observador inglés, del que se dice que se suicidó entrando en el mar. Más extraño aun sería que los clonos, contrariamente a lo que se conocía por otros lados, procreaban, lo que ‘permitía pensar que quizá algún día el cansancio humano desaparecería de por el uso de fuerzas medianamente inteligentes realizando toda labor dura y penosa.’

Rumores concerniendo la posibilidad de existencia de ese campo, dentro del llamado proyecto ‘Atlantis’, incitaron a hacer desaparecer las huellas de su existencia, ‘dejándose en las cercanías algún observador que diese cuenta de cómo se desarrollaban las cosas, ya que los crímenes habían abierto expectativas en cuanto al posible uso militar de los entes que habían surgido de las circunstancias.’

En 1991, la AMI constata un intento tenaz de encubrir la situación, implicando partes civiles, militares y religiosas, dentro de una estrategia de encerrona múltiple, conllevando a corto o largo plazo la exterminación completa de los habitantes del lugar, al mismo tiempo que se multiplicaba una difusa presencia extranjera, con finalidad indefinida pero contando con armamento lógico muy sofisticado, pareciendo reivindicar partes, territorios, proyectos u otro, de naturaleza quizá secreta.

La señora Stradivarskij, de origen ruso aunque nacida en Colombia, confiesa finalmente su apego por la iglesia católica, diciendo ‘que en cualquier caso era necesario recuperar las tierras para sus propietarios originales, y hacer la diferencia entre una persona superior y entes que solo sirven para la esclavitud’.

Es posible consiguientemente relacionar la llamada ‘conspiración del Pacífico’, consistiendo en reivindicar territorialidad marítima, a este mismo núcleo original. Y habiéndose dado el caso de que se divulgase la intención, malignamente o no, y que terminase por ser de notoriedad pública en ciertos ámbitos, obliga además a dar aunque fuesen someras explicaciones del hecho.

En 1991, Holanda y Bélgica ‘construyen’ un general bipartito con capitán, con sede en las lomas de Montañita, interfiriendo en los procesos de politización a través de la aplicación de leyes civiles holandesas para resolver asuntos de la comuna, y teniendo por objetivo ‘la reivindicación del Pacífico en su aspecto formal en su momento’. Proyecto de naturaleza secreta, fue catalogado como criminal al no disponer ni de la autorización local, ni de la justificación legal suficiente. Su presencia, sin embargo, ya era conocida por aquellos entonces en Bélgica política y en España, suscitándose cierto cuestionamiento en cuanto a la viabilidad del proyecto. Ninguna. Aun forzándole la mano por medio de estratagema a la bolsa de diamantes, depositiaria de las leyes internacionales, no puede cambiar esta jota a las leyes sin aprobación de las altas autoridades, que consideran la ley marítima en cuanto a su principio, perenne.

La cuestión, sin embargo, precisando de mayor elucidación, se concluyó finalmente que estaba al origen de este hecho, una expedición considerada fallida que había tenido lugar en 1941. Proyecto militar noruego, se terminó por anular a si mismo debido a su propia inconsistencia: “Las islas muchas (Polinesia) no se dejan conquistar.” “La demostración de filiación genética es un modo de conquista.” Como la expedición iba  a Polinesia, que no se dejaba conquistar, y usando la filiación genética como modo de justificar la expedición, se había anulado a si misma, aunque se consideró interesante la barca habiendo servido a la travesía.

El proyecto fue enterrado. Ultimo archivo de los últimos archivos secretos del almirantazgo noruego, se quedó con siete sellos encima del sobre ‘hasta que pasasen tres generaciones’. “Y eso?” “Para que se revelen las intenciones ocultas y así por lo menos tenga algún sentido el intento.” “No me parece que lo obvio se pueda esconder de recónditas maneras.” “Y qué fuese?” “Un errado ataque a la imagen española.” “Sí, es que era obvio.” “Lo obvio, precisamente, no se esconde porque se contamina.”

El hostal Tonkiki recibiría el permiso de mencionar la expedición, ya que habían conseguido obtener información lícita relacionada con el proyecto. Así, algún día, se sabría. Todo. Y en ese momento, se podría desenterrar el archivo, y hacerse uso parcial de los contenidos, aunque fuese para estudiar el modelo de la balsa utilizada para la travesía.

Los contenidos eran parte de los documentos encontrados en la iglesia. ‘Ya que, en tanto que habitantes de un lugar estratégico militar, debían justificarse por medio de  documentos ligados al espionaje, a lo secreto, a planes o proyectos, y de algún modo relacionados con el uso de armas.’

La presencia del general bipartito alimenta claramente la sospecha de una reivindicación territorial eclesiástica, apoyada por Rusia, o sin que Rusia le pusiese impedimento, por lo que fue calificado el lugar de ‘detonador de guerra mundial eventual en si resuelto’, pero precisando de mucha observación y estudio.

Conclusión: Montañita tiene la protección especial de la AMI y no puede ser considerado sino es dentro de la perspectiva enunciada.

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